El pasado jueves 6 de abril se presentó por parte del Diputado Ope Pasquet el libro del Sr. Ulises Gastón Pioli “La laicidad en peligro”.

El evento que tuvo lugar en el Salón Confraternidad Americana contó con una nutrida asistencia entre la cual se contó con la presencia del Dr. Julio María Sanguinetti entre otros.

libro chico

Dicha conferencia se dio en el marco de la celebración del Día de la Laicidad, que rememora la sanción de la Ley 3441 por la cual se suprimió toda enseñanza religiosa en las escuelas del estado.

El libro, de necesaria lectura para todo librepensador, es publicado en un momento de recrudecimiento de los embates religiosos sobre tan apreciada laicidad, emblema y sello de la sociedad y la identidad uruguaya.

Muchas veces sucede que lo más fácil de perder es aquello que creemos o sentimos asegurado.

Pasa con las cosas pero más frecuentemente con las ideas. Tan seguros estamos que ellas son comprendidas y compartidas por todos que dejamos de resaltar sus virtudes, su conveniencia y su necesidad y sobretodo dejamos de preocuparnos por profundizar en su significado y sentido.

Es común escuchar que la laicidad es un concepto y una praxis aceptados ampliamente en la sociedad uruguaya. Tanto como que todos somos partidarios de la laicidad.

Sin embargo basta preguntar qué significa y de qué manera se la vulnera para entrar en un mar de dudas e imprecisiones.

Muchas veces se la confunde con la libertad de cultos; otras se la define sin tener presente el concepto que se desprende de la Constitución de la República. En cualquier caso y como afirma el autor, “…nuestra laicidad no tiene hoy la misma fortaleza que a mediados del siglo XX, cuando quizás había alcanzado su mayor esplendor, tanto en las aulas como en la vida política y en el plano de la convivencia social de los uruguayos.”

Es que tras casi 100 años de haber sido consagrada constitucionalmente, en 1918, los debates y enfrentamientos que suscitó desde mediados del siglo XIX y que como pocos contribuyeron a conformar la identidad nacional, parecen haber caído en el olvido. Y ya se sabe que olvidar algo o alguien es su verdadera muerte.

Ese es el punto de partida del libro de Pioli. En un escenario de debilitamiento del concepto y de su práctica, de confusión y de desinterés por los temas ciudadanos y de crisis de valores, algunos sectores de la sociedad, en particular las iglesias y otros vinculados a ellas, aparecen pretendiendo redefinir la laicidad a partir del desprestigio de su base doctrinaria, el laicismo. Ello con un claro y declarado objetivo: recuperar el terreno perdido desde hace, por lo menos, 100 años.

PIOLIaudio

Solemos escuchar a connotados dirigentes religiosos y a no pocos formadores de opinión reducir la espiritualidad a la práctica o pertenencia a alguna de las religiones positivas; a pretender que solo a través de la religión se transmiten valores edificantes; que es preferible tener una religión a no tenerla.

Hablan de una “laicidad positiva” para contraponerla al laicismo o a la laicidad a secas, a los que se asocia arteramente al anticlericalismo a efectos de desacreditarlos.  Olvidan que toda vez que a los conceptos relacionados con la libertad y la tolerancia se les puso apellidos fue para conculcarlos.

Y vaya si la laicidad y el laicismo tienen que ver con la libertad y la tolerancia: garantizar y asegurar su ejercicio y práctica es su propósito y finalidad.

El “balde laicista” al que hiciera referencia el Cardenal Sturla, lejos de ser un obstáculo para la vivencia de las creencias y opiniones de cada uno, como lo presentó el prelado,  debe ser visto como la protección de esas creencias y opiniones personales.

Las iglesias, en general, tienen vocación evangelizadora y la libertad religiosa de que gozamos los uruguayos hace que puedan desarrollarla ampliamente.

Lo que no pueden pretender es involucrar al Estado en ese propósito como tampoco colonizarlo con sus cosmovisiones particulares. Y eso incluye al espacio público, ámbito de encuentro laico por excelencia.

Vivimos en un tiempo en el que las iglesias han vuelto a competir, desembozadamente, por los fieles, lo que las lleva a buscar visibilidad pública e influencia social.

Ante el fenómeno, la única actitud compatible con la laicidad y el laicismo y en especial con la Constitución de la República que deben observar el Estado y las autoridades públicas es la abstención y la prescindencia.

Cualquier otra actitud, aún las mejor intencionadas en una equivocada concepción de la tolerancia y la libertad, no haría otra cosa que contribuir a enardecer los ánimos y a profundizar las diferencias. A hacerle el juego a los fundamentalistas, entre los que debe contarse, por cierto, a todos los que en nombre del pueblo e invocando mayorías (siempre circunstanciales) no dudan en avasallar a los que piensan diferente.

A todas estas cosas alude Gastón Pioli en su libro “La Laicidad en peligro”, porque a ellas se refiere y aplica el concepto de laicidad y su doctrina, el laicismo.

Un libro que nos ayudará a comprender el alcance, la importancia y los desafíos que enfrentan la laicidad y el laicismo en el Uruguay de este siglo XXI.