Al iniciar los trabajos de este año los invito a reflexionar sobre dos pilares de nuestra filosofía de vida: el compromiso y el liderazgo.

Sabemos que la Masonería se erige como una escuela iniciática de formación moral, intelectual y espiritual para sus miembros, proyectando directa e indirectamente sus principios y valores hacia la sociedad uruguaya. 

Algunos de estos pilares, como ser la búsqueda de la verdad, el perfeccionamiento del ser humano y el servicio a la comunidad, constituyen un compromiso que viene desde nuestros orígenes.

Entonces comprendemos que Ser Masón significa asumir una responsabilidad continua, vivir con lealtad los principios de la Orden, ser ejemplo de rectitud, fraternidad y justicia y, sobre todo, mantener la coherencia en un mundo que demanda líderes íntegros. 

El compromiso Masónico no se limita a la reflexión filosófica, a la beneficencia necesaria o a realizar perfectamente el simbolismo ritual; es mucho más vital y trascendente.

Se manifiesta en acciones concretas y muy humanas, como, por ejemplo, la promoción del diálogo, la paz, la justicia y la tolerancia a todos los niveles, y especialmente la defensa inalienable de la libertad de pensamiento y su expresión.

Las raíces de la Masonería, históricamente, desde antes de 1717, se alimentan de esos valores que constituyen nuestros cimientos.

Es por ello, que como iniciados y ciudadanos, debemos asegurarnos de que nuestras decisiones y acciones, dentro y fuera de la Orden, estén guiadas por la ética y el bien común, evitando la indiferencia o el egoísmo. 

Somos el buen nombre de la Orden y así, la Masonería se convierte en una brújula moral que guía a través del ejemplo. 

Debemos ser Masones que Construyen.

En nuestros Talleres, este compromiso se manifiesta grupalmente en la disciplina del trabajo. Cada integrante trata de pulir sus "asperezas" del carácter, superar pasiones desordenadas y cultivar virtudes como, la prudencia, la templanza y la fortaleza. 

Alcanzado ese espíritu común o egregor de la Logia, este se expresa en crecimiento y solidez.

La disposición de todos los integrantes para servir y obrar con unión, manteniendo sus individualidades que enriquecen, forjando un equipo donde cada hermano ofrece su experiencia y lidera con humildad y fraternidad, logrando año a año al avance colectivo. 

Cada Logia se convierte, junto a las demás que conforman la Gran Logia, en testimonio vivo de los valores Masónicos que promulga; su coherencia es la mejor forma de honrar y consolidar la Masonería nacional y universal.

Las interacciones y el trabajo dentro y fuera de la Orden implican afrontar uno de los desafíos más imperativos de nuestra época: el uso responsable de las nuevas tecnologías.

La revolución digital ha transformado universalmente y positivamente nuestra forma de comunicación, el trabajo y el acceso al conocimiento, sabemos es un camino hacia el horizonte. 

También somos conscientes de que su uso negativo conlleva riesgos como la desinformación, la manipulación de datos, la pérdida de privacidad y la dependencia tecnológica.

Ante este panorama, el compromiso Masónico adquiere una nueva dimensión. 

El Masón, como iniciado, ciudadano y referente social, debe ser también un líder tecnológico, promoviendo un uso ético de las herramientas digitales.

Debemos trabajar en:

  • Fomentar la transparencia y la calidad de la información.
  • Defender la búsqueda de la veracidad frente a las noticias falsas.
  • Garantizar que la tecnología y su desarrollo sirva al beneficio común y al librepensamiento y su expresión y no a la explotación o al control indebido.

La Masonería siempre fue refugio para intercambiar y aplicar ideas revolucionarias, y ha velado por que el conocimiento sea el camino hacia la libertad, entonces reconoce en la tecnología una herramienta poderosa para generar un mejor futuro, siempre cuando esté guiada por principios morales.

Debemos ser los abanderados para que cada algoritmo trabaje en pro de la humanidad, y ser quienes impregnen la ética en él.

 Este compromiso Masónico es, en esencia, un llamado a la coherencia. En el contexto actual, significa ser un líder ético que orienta el conocimiento hacia el bien común, recordando siempre que la ciencia sin ética es un peligro para la humanidad.

Les convoco, para que unidos sigamos trabajando con compromiso y responsabilidad para que la Masonería Uruguaya continúe liderando con protagonismo en el siglo XXI y siguientes; como lo ha hecho siempre, una escuela iniciática con valores que inspira a sus miembros a ser los arquitectos de un mundo más justo, libre y fraterno, incluyendo desde hoy el escenario digital.

¡Hago votos por un nuevo año pleno de compromiso, responsabilidad, trabajo y crecimiento!

¡Que así sea!

¡Sigamos Adelante1

                                                                            Horacio Pérez Toledo
                                                                                  Gran Maestro